Más específicamente, en el metabolismo intervienen dos tipos de actividades: la fabricación de tejidos corporales y la creación de reservas de energía (conocida como anabolismo o metabolismo constructivo) y la descomposición de tejidos corporales y de reservas de energía para obtener el combustible necesario para las funciones corporales (llamada (catabolismo o metabolismo destructivo). La velocidad y el sentido en que se producen esos procesos metabólicos están regulados por distintas hormonas que se fabrican por el sistema endócrino, como la tiroxina (que se produce en la glándula tiroides) y la insulina (que se produce en el páncreas).
Podemos trabajar de dos formas: con un aporte importante y grande de oxígeno (ejercicio aeróbico) y con un ligero défitic de oxígeno (ejercicio anaeróbico). Las primeras se caracterizan por ser actividades de carácter suave; las segundas son actividades más intensas y que requieren menos tiempo.

Sistema anaeróbico-lácteo:
Se usa en las actividades anaeróbicas y consigue la energía de los nutrientes (hidratos de carbono) para poder realizar un ejercicio más largo y como resultado generar ácido láctido. El ejercicio realizado no obstante no superará los 2-3 minutos.
Sistema aeróbico:
Si el ejercicio requiere más tiempo pero menos identidad, podremos usar el oxígeno como nueva fuente de energía; además también se usan grasas como fuente que aporta energía, así los ejercicios de adelgazamiento suelen ser ejercicios aeróbicos como la carrera suave.
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